Relatos eroticos de prostitutas encontrar prostitutas

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Me dijo que cuanto le cobraba por solo una mamada, entonces le dije que tanto, el dijo estas muy elevada de precio, pero me gustas mucho y te lo voy a pagar.

Entonces con muchos nervios y con gran excitación me subí a su auto, y le pregunte a donde iríamos. El se rió y dijo que no, que se lo hiciera en el auto. Busco un lugar oscuro y se estaciono, entonces se bajo la cremallera y se saco su pene, me tomo por la cabeza y me la bajo. Yo primero le empecé a pasar mi lengua por su glande, estuve así por unos minutos. Al terminar de decir esto mi boca se lleno de abundante semen. Estaba tan excitada de sentirme una Terminado todo me fue a dejar al lugar donde me había encontrado.

Al llegar al lugar tuve que repartir mi dinero, con las otras para que me siguieran dando chance de trabajar. No paso mucho tiempo y se paro un auto cerca de mi posición, era una pareja marido y mujer. El me dijo cuanto les cobraba por atenderlos a ambos y les dije el precio.

Sin decir nada me abrieron la puerta, salio la mujer y me dijo que entrara al auto en la parte delantera en medio de ellos. Entonces ya adentro la mujer, me metió la mano entre mis piernas y me empezó a masturbar suavemente yo solo me dejaba. Me estubo masturbando durante todo el camino. Llegamos a unos departamentos y entramos, fuimos a una habitación nos desnudamos los tres y ella se recostó. El me empujo hacia ella y le empecé a chupar su clítoris mientras ella le mamaba la tranca a el.

Después de un rato cambiamos de posición, entonces el la penetro y me dijo que me sentara en la cara de ella. Así lo hice y me empezó a chupar deliciosamente. Así estuvimos largo rato cambiando de posiciones, tiempo en el cual llegue a tener dos orgasmos, hasta que el señor estuvo a punto de acabar. Nos ordeno que nos pusieramos las dos hincadas de frente a su pene con la boca abierta y lanzo abundantes chorros de semen en la boca y cara de cada una, los chorros parecían interminables.

Como ya había tragado el semen de mi primer cliente, no me importo hacerlo de nuevo. Después entre las dos lamíamos su tranca sintiendo como cada vez se hacia menos dura. Terminamos con un gran beso, entre ella y yo, compartiendo el poco semen que nos quedaba en nuestras bocas y caras. Al poco rato llego una camioneta con 4 tipos jovenes dentro. Se acercaron hacia mi, y me preguntaron que cuanto les cobraría por una fiestecita privada, entonces les di el precio y me dijeron que me darían el doble pero a condición que hiciera todo lo que ellos querían.

Después de pensarlo por un momento, les dije que estaba bien pero si me daban un poco mas de dinero. Entonces discutieron un rato y me dijeron que si. Yo me imaginaba que ahí iba a empezar todo pero ni me tocaron. Entonces de momento uno de ellos me empujo a la cama, caí en ella al darme vuelta vi que todos se estaban desnudando.

Yo solo me quede ahí inmóvil pensando en lo que estaba por sucederme. Entonces se acerca a mi y puso su tranca a la altura de mi boca y me dijo que se la agarrara. Después de un rato, uno de ellos me empezó a escupir en mi vagina y empezó a tratar de meterme todos los dedos de su mano en mi rajita, luego me levanto e hizo que me sentara en su tranca y me la clave hasta el fondo. Entonces otro se puso de frente a mi y con mucha fuerza también me la metió.

Tenia dos trancas dentro de mi vagina al mismo tiempo. La verdad es que al principio me dolió un poco por la sorpresa, pero después mi vagina se dilato que fue algo muy placentero.

Estaba siendo doblemente penetrada, los otros dos se pusieron frente a mi y yo me turnaba en chuparles el pene a cada uno. Tuve tantos orgasmos que perdi la cuenta. Momentos después se separaron, me sentaron y tenia las cuatro trancas cerca de mi boca.

Entonces uno a uno se empezaron a venir eyaculando en mi boca. Yo excitada y asustada así lo hice, me trague la leche de los cuatro tipos. Terminado todo me pagaron muy bien yo ya estaba cansada, dos de ellos me fueron a dejar al lugar donde me habían encontrado.

Al llegar, de nuevo repartí el dinero entre mis compañeras. Así que tome un taxi de regreso y le dije que me dejara en un parque que esta cerca de mi casa. Durante el camino se me ocurrió una forma muy deliciosa de terminar la jornada.

Al llegar a mi destino le dije al taxista Disculpe, no tengo efectivo pero si usted quiere le puedo pagar de otra forma, mientras con una de mis manos le acariciaba su vega por encima de su pantalón. Su silencio me lo dijo todo. Así que le saque su tranca y me esforcé por darle la mejor mamada de su vida.

Cuando baje del taxi me puse a pensar en lo que habia hecho y recorde lo que habia visto decir a una prostituta en un noticiero de la telvision: Yo no represento y no tengo porque representar a las mujeres de este mundo. Les pregunté que hacían y me dijeron que ya nos íbamos, pero que me sacarían de allí como llegamos. No quedé muy convencida, pero tuve que aceptar sus argumentos.

Me callé, pero seguí nerviosa. Hubiera querido tomar mi celular y llamar a Gerardo, pero mi bolsa estaba en el piso de la patrulla y el teléfono adentro; era imposible sacarlo. Un poco después llegamos a un edificio donde había varias patrullas afuera; nos estacionamos y ellos bajaron; uno me abrió la puerta y me sacó mientras otros polis que estaban allí les decían: De nuevo todos los hombres me miraron con morbo mientras el poli me abrió paso hasta un mostrador y allí nos detuvimos.

Un señor casi pelón, flaco, chaparro y con unas gafas que se sostenían de su prominente nariz con traje y sin corbata se levantó de un escritorio y le preguntó al poli: Con la novedad, Licenciado que encontramos a esta prosti ejerciendo en lugar prohibido; se le recomendó apartarse del lugar, pero en cuanto nos alejamos volvió a la esquina y tuvimos que traerla; se resistió al arresto y utilizó palabras altisonantes en contra de mi pareja y yoâ? Mientras el decía todo eso, el tal Licenciado me recorría de arriba abajo con la mirada y no disimulaba su morbo, deteniendo su vista en el escote de mi pecho y luego viendo mis piernas, también durante la letanía del poli intenté hablar para explicar que todo era mentira, pero el tal licenciado me hizo señas de que me callara.

Obedecí esperando que cuando terminara el poli me dejaran hablar a mi. Pero cuando el poli terminó, el licenciado le dijo: El Licenciado me barrió de nuevo con la mirada y dijo: Pues métela en los separos 72 horas para que se le quite andar de desobedienteâ? Tuvieron que llegar otros tres polis y solo de esa manera me sometieron y me pudieron llevar casi a rastras. Me aventaron en una celda muy pequeña de cemento, solo había una saliente de la pared que hacía las veces de cama, también de cemento y un foco de luz amarillenta que medio iluminaba el lugar.

Uno de los polis me quitó las esposas y salió; cerraron una pesada puerta de metal que solo tenía una pequeña rendija que se abría desde afuera. En cuanto se fueron golpeé la puerta exigiendo que me dejaran salir, pero nadie respondió. El olor del lugar era espantoso, una mezcla de sudor y orines era lo que se sentía, casi me vomito de la pestilencia. Cansada de todo lo sucedido, me senté en el camastro de cemento y comencé a llorar de impotencia ante la prepotencia y bajeza de los policías; no supe a que hora fue que me quedé dormida.

Desperté cuando escuché el ruido de la pesada puerta que se abría; entró el Licenciado que me había mandado a ese inmundo lugar, aun me encontraba amodorrada cuando el empezó a hablar, me dijo: El Licenciado se me quedó viendo y me dijo que me arrepentiría de mi decisión; salió y de nuevo azotaron la puerta.

Unos segundos después, el Licenciado entró de nuevo, pero esta vez acompañado de dos policías diferentes a los que me habían llevado a la estación; cerraron la puerta y el Lic. Ya ves puta, si es tu trabajo del diario, no sé porqué te haces la inocenteâ? Era irrelevante lo que yo decía mientras gritaba por el dolor que me infringía el tipo, él seguía entrando y saliendo y diciendo cosas que yo ya no escuchaba.

De repente se detuvo y se salió; pensé que ya había terminado, pero luego me di cuenta de que introducía algo delgado en mi ano, creo que era un dedo; empecé a decirle que por allí no lo hiciera, que tuviera piedad, pero él me dijo que me aguantara o sería peor y que había dejado pasar mi oportunidad cuando el me lo pidió por las buenas.

El tiempo se me hizo eterno y su movimiento no cesó hasta que sentí como su líquido caliente entraba en mis entrañas con fuerza, el Lic. Allí se las dejoâ? Escuché que la puerta se cerró y volteé por encima de mi hombro; vi a los dos polis que habían entrado con el Lic. Ellos reían y se burlaban de mí diciéndome que si yo era una prosti porque me hacía del rogar y que apenas era el principio. El otro poli no me soltó hasta asegurarse que me había tragado el semen de su compañero; luego, me sentaron en el camastro y me hicieron abrir las piernas, todo el tiempo estuve gritando que me dejaran en paz, pero casi de inmediato el otro poli se acomodó y me penetró en esa incómoda posición sin darme tiempo a nada.

Empezó su mete-saca con fuerza haciéndome llorar por la salvaje violación. Como pude me acomodé en el camastro y llorando por recordar todo lo ocurrido me dormí. El tipo gordo me aventó mi ropa y le ordenó a un poli quitarme las esposas. Salimos a la misma zona donde el Lic.

Uuy que mal…lo siento mucho princess y nose pork lo hisiste tu novio …osea eso no tiene que ver. Es muy importante que lo hagas. Eso fue una violación. Busca ayuda profesional para superar ese trauma. Pero por favor denuncia! Q te kede de lección pendeja nunca se le da gusto a un puto hombre idiota! Y si kieres uno se. Cometas otra ves esa estupidez…. Y te aconsej o ve a terapia la vas a necesitar.

Ridicula aquella mujer que sufre del sufrimiento de otra, y continuando con la reflexion cada quien juzga al otro segun su condicion tu le dijiste pendeja cierto, upss no lo dije con la intencion de ofender.

Espero denuncies ese echo , lo peor que puede hacer una mujer en estos casos es callar, denunciar es la mejor opcion para que esto no se vuelva a repetir, ni contigo , ni con otras mujeres, DENUNCIA.

Yo primero le empecé a pasar mi lengua por su glande, estuve así por unos minutos. Al terminar de decir esto mi boca se lleno de abundante semen.

Estaba tan excitada de sentirme una Terminado todo me fue a dejar al lugar donde me había encontrado. Al llegar al lugar tuve que repartir mi dinero, con las otras para que me siguieran dando chance de trabajar. No paso mucho tiempo y se paro un auto cerca de mi posición, era una pareja marido y mujer. El me dijo cuanto les cobraba por atenderlos a ambos y les dije el precio.

Sin decir nada me abrieron la puerta, salio la mujer y me dijo que entrara al auto en la parte delantera en medio de ellos. Entonces ya adentro la mujer, me metió la mano entre mis piernas y me empezó a masturbar suavemente yo solo me dejaba.

Me estubo masturbando durante todo el camino. Llegamos a unos departamentos y entramos, fuimos a una habitación nos desnudamos los tres y ella se recostó. El me empujo hacia ella y le empecé a chupar su clítoris mientras ella le mamaba la tranca a el. Después de un rato cambiamos de posición, entonces el la penetro y me dijo que me sentara en la cara de ella. Así lo hice y me empezó a chupar deliciosamente. Así estuvimos largo rato cambiando de posiciones, tiempo en el cual llegue a tener dos orgasmos, hasta que el señor estuvo a punto de acabar.

Nos ordeno que nos pusieramos las dos hincadas de frente a su pene con la boca abierta y lanzo abundantes chorros de semen en la boca y cara de cada una, los chorros parecían interminables. Como ya había tragado el semen de mi primer cliente, no me importo hacerlo de nuevo.

Después entre las dos lamíamos su tranca sintiendo como cada vez se hacia menos dura. Terminamos con un gran beso, entre ella y yo, compartiendo el poco semen que nos quedaba en nuestras bocas y caras. Al poco rato llego una camioneta con 4 tipos jovenes dentro. Se acercaron hacia mi, y me preguntaron que cuanto les cobraría por una fiestecita privada, entonces les di el precio y me dijeron que me darían el doble pero a condición que hiciera todo lo que ellos querían.

Después de pensarlo por un momento, les dije que estaba bien pero si me daban un poco mas de dinero. Entonces discutieron un rato y me dijeron que si. Yo me imaginaba que ahí iba a empezar todo pero ni me tocaron. Entonces de momento uno de ellos me empujo a la cama, caí en ella al darme vuelta vi que todos se estaban desnudando. Yo solo me quede ahí inmóvil pensando en lo que estaba por sucederme.

Entonces se acerca a mi y puso su tranca a la altura de mi boca y me dijo que se la agarrara. Después de un rato, uno de ellos me empezó a escupir en mi vagina y empezó a tratar de meterme todos los dedos de su mano en mi rajita, luego me levanto e hizo que me sentara en su tranca y me la clave hasta el fondo.

Entonces otro se puso de frente a mi y con mucha fuerza también me la metió. Tenia dos trancas dentro de mi vagina al mismo tiempo.

La verdad es que al principio me dolió un poco por la sorpresa, pero después mi vagina se dilato que fue algo muy placentero. Estaba siendo doblemente penetrada, los otros dos se pusieron frente a mi y yo me turnaba en chuparles el pene a cada uno. Tuve tantos orgasmos que perdi la cuenta. Momentos después se separaron, me sentaron y tenia las cuatro trancas cerca de mi boca.

Entonces uno a uno se empezaron a venir eyaculando en mi boca. Yo excitada y asustada así lo hice, me trague la leche de los cuatro tipos. Terminado todo me pagaron muy bien yo ya estaba cansada, dos de ellos me fueron a dejar al lugar donde me habían encontrado.

Al llegar, de nuevo repartí el dinero entre mis compañeras. Así que tome un taxi de regreso y le dije que me dejara en un parque que esta cerca de mi casa. Durante el camino se me ocurrió una forma muy deliciosa de terminar la jornada.

Al llegar a mi destino le dije al taxista Disculpe, no tengo efectivo pero si usted quiere le puedo pagar de otra forma, mientras con una de mis manos le acariciaba su vega por encima de su pantalón. Su silencio me lo dijo todo. Así que le saque su tranca y me esforcé por darle la mejor mamada de su vida. Cuando baje del taxi me puse a pensar en lo que habia hecho y recorde lo que habia visto decir a una prostituta en un noticiero de la telvision: Yo no represento y no tengo porque representar a las mujeres de este mundo.

Karin ya te he leído antes, y aunque algunas de tus descripciones son un poco toscas, al menos logras que uno lea todo hasta el final. A lo mejor si perseveras, podrías tener futuro como novelista erótica. Pero el sexo es mas que una cosa entrando en otra. Raro eres un caso raro pues las prostitutas odian hacer esto pero lo hacen por necesidad pero quiza estabas muy caliente esa noche.

Lo malo es que los hombres que pasaban seguían molestando. De nuevo intenté llamar a Gerardo pero otra vez la misma grabación; para relajarme un poco me distraje viendo los aparadores y así no haría caso tampoco de los hombres que me seguían diciendo muchas cosas y de los autos que se paraban a verme, de todos modos los escuchaba pero decidí no hacer caso.

Por eso cuando escuché que una voz de hombre a mis espaldas decía: Volteé dispuesta a cachetear al tipo, pero vi que era el mismo policía que unos minutos antes me había dicho que no podía trabajar allí. Les volví a decir que yo solo estaba esperando a mi novio, pero ellos me dijeron que me callara y que como no les hice caso, me llevarían a los separos; todavía les dije que eso era un atropello y que en cuanto pudiera los iba a denunciar a sus jefes o a derechos humanos.

Uno de ellos me dijo que me callara o me harían arrestar por desacato. Hicieron ruido con la sirena y un policía abrió al portón, entramos y vi que era una especie de bodega vacía; había otras dos patrullas estacionadas a un lado y supuse que estaríamos en los mentados â?? Nos detuvimos y los polis se bajaron; otros cuatro policías se acercaron y saludaron a los que iban conmigo; luego el que me había subido a la patrulla regresó y me abrió la portezuela; me ordenó bajarme y lo hice, notando como todos ellos miraron hacia mi entrepierna cuando salí de la patrulla.

Le dije que no me importaba, pero que me llevaran a donde fuera necesario. Ellos empezaron a ponerse serios y uno me dijo: Me quedé perpleja de escucharlo, pero pensé que la primera opción era mejor, de todos modos estaba sola con esos seis tipos que se decían representantes de la ley y en cualquier momento podrían hacerme algo; así que respondí: A ver, primero date una vuelta, queremos verte bienâ?

Abrí la boca e introduje el falo del individuo en ella; cerré los ojos y lo chupé como Gerardo me había enseñado; escuché unos gritos como de triunfo de los policías y al que se lo chupaba comenzó a gemir y a decirme: Una vez que el individuo terminó, me hicieron moverme hacia la derecha, donde ya otro me esperaba con los pantalones abajo y su falo erecto; tuve que hacer el mismo trabajo que con el anterior, le chupé el falo hasta que se vino y luego pasé al siguiente; pensé que si se los tenía que chupar a los seis para que me dejaran libre, sería sencillo; aunque ya la quijada se me empezaba a cansar.

Uno de ellos se acercó a mí y me ayudó a levantarme; empezó a quitarme las esposas y supuse que ya me dejarían ir; pensé en quede inmediato le hablaría a Gerardo, pues mientras yo chupaba un falo escuché sonar mi celular desde la bolsa. Pero cuando él terminó de quitarme las esposas me dijeron: Me les quedé viendo sin saber que hacer, les dije que no y el que siempre hablaba me dijo: Quítatela ahora o te la quitamos nosotros putaâ?

Deseé con toda mi alma que solo quisieran verme desnuda y que se conformarían con eso. Empecé a desvestirme despacio; me quité el vestido mientras ellos aplaudían y casi babeaban. Quedé en ropa interior y me dijeron que me la quitara también; les pedí que ya me dejaran ir y uno de ellos dijo: Ya estuvo, muchachos encuérenla y llévenla así a la delegación; dicen que así la encontraronâ?

Me desabroché el sostén y lo dejé caer al suelo junto con el vestido; con un brazo me tapé los senos mientras me quitaba los zapatos y las medias; ellos ya no hacían ruido, pero noté sus miradas morbosas sobre mis curvas. Los miré tratando de que se apiadaran de mí, pero sus miradas frías me decían lo contrario; solo me quedaba la mini tanga que me había puesto para que Gerardo se emocionara; pero al verlos supe que también me la tendría que quitar.

Choqué contra la pared; me arrinconaron y uno de ellos me mostró unas esposas. Al principio sentí un poco de dolor, pero poco a poco se fue transformando en placer. Fueron varios minutos que él estuvo con su mete-saca que me hizo sentir un placer mayor al que yo había sentido con Gerardo. Unos momentos después, yo estaba a punto de venirme cuando el poli con un gran grito soltó sus descargas de semen dentro de mí. Lo irónico del asunto es que yo ya estaba deseando que el siguiente entrara, para poder terminar y aunque sabía que los seis iban a pasar por mí, en ese momento el placer dominaba todo mi ser, detal manera que cuando el siguiente me penetró empecé a moverme al mismo ritmo que él para poder venirme.

Unos minutos después lo logré; por fin tuve un profundo y delicioso orgasmo que me hizo sentir que valió la pena el haber satisfecho a los polis. De nuevo me mordí los labios, pero esta vez para que no escucharan mis gritos de dolor. No se detuvieron, el poli entró y salió de mi durante un buen tiempo hasta que también soltó toda su leche dentro de mí. Todos se vinieron dentro de mí y mi vagina quedó muy rozada; me ardía bastante cuando ellos me quitaron las esposas. Les pregunté que hacían y me dijeron que ya nos íbamos, pero que me sacarían de allí como llegamos.

No quedé muy convencida, pero tuve que aceptar sus argumentos. Me callé, pero seguí nerviosa. Hubiera querido tomar mi celular y llamar a Gerardo, pero mi bolsa estaba en el piso de la patrulla y el teléfono adentro; era imposible sacarlo.

Un poco después llegamos a un edificio donde había varias patrullas afuera; nos estacionamos y ellos bajaron; uno me abrió la puerta y me sacó mientras otros polis que estaban allí les decían: De nuevo todos los hombres me miraron con morbo mientras el poli me abrió paso hasta un mostrador y allí nos detuvimos. Un señor casi pelón, flaco, chaparro y con unas gafas que se sostenían de su prominente nariz con traje y sin corbata se levantó de un escritorio y le preguntó al poli: Con la novedad, Licenciado que encontramos a esta prosti ejerciendo en lugar prohibido; se le recomendó apartarse del lugar, pero en cuanto nos alejamos volvió a la esquina y tuvimos que traerla; se resistió al arresto y utilizó palabras altisonantes en contra de mi pareja y yoâ?

Mientras el decía todo eso, el tal Licenciado me recorría de arriba abajo con la mirada y no disimulaba su morbo, deteniendo su vista en el escote de mi pecho y luego viendo mis piernas, también durante la letanía del poli intenté hablar para explicar que todo era mentira, pero el tal licenciado me hizo señas de que me callara.

Obedecí esperando que cuando terminara el poli me dejaran hablar a mi. Pero cuando el poli terminó, el licenciado le dijo: El Licenciado me barrió de nuevo con la mirada y dijo:

relatos eroticos de prostitutas encontrar prostitutas Estas ilustraciones muestran lo que no se ve de una relación. Me callé, pero seguí nerviosa. Yo acepte y les dije que si. Después de un rato, uno de ellos me empezó a escupir en mi vagina y empezó a tratar de meterme todos los dedos de su mano en mi rajita, luego me levanto e hizo que me sentara en su tranca y me la clave hasta el fondo. Los miré tratando de que se apiadaran de mí, pero sus miradas frías me decían lo contrario; solo me quedaba la mini tanga que me había puesto para que Gerardo se emocionara; pero al verlos supe que también me la tendría que quitar. Todo iba bien prostitutas baratas en lerida prostitutas arucas que noté que Gerardo comenzaba a fijarse mucho en otras chicas estando yo presente; en varias ocasiones le reclamé y él se disculpó en todas esas ocasiones y yo, como estaba enamorada y muy tonta, lo perdoné siempre.

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