Prostitutas felices prostitucion en alemania

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Este website utiliza cookies propias y de terceros. Hay quien, por razones ideológicas, sostiene la prostitución puede ser liberadora: La prostitución raramente es una elección, si es que lo es alguna vez": Traducimos el reportaje a continuación los ladillos son de ReL: Este abuso lo podemos ver en cada metrópolis, en cada ciudad y en cada pueblo.

Es endémico en todas las culturas y regiones del mundo y, sin embargo, actualmente se justifica en nombre de la "liberación".

Nos hemos acostumbrado a pensar en la prostitución como una forma legítima de ganarse el sustento, incluso de "empoderamiento" de las mujeres. Lo llamamos "trabajo sexual" y lo ignoramos. He llevado a cabo entrevistas en 40 países, he entrevistado a 50 supervivientes del comercio sexual y la respuesta ha sido en casi todos los casos siempre la misma: Necesitan ser rescatadas como cualquiera de las otras víctimas de la esclavitud moderna.

Los defensores del mito: Han tenido éxito hablando en nombre de las mujeres a las que esclavizan. Las personas que conocen de verdad cómo funciona el comercio sexual han sido amordazadas por un lobby poderoso de ideólogos "progresistas" engañados y por quienes especulan con dicho comercio.

Como me dijo Autumn Burris , una ex prostituta de California, que se fugó a finales de los años noventa: Autumn hace campaña en favor del fin del comercio sexual y lleva a cabo cursos de formación para oficiales de la policía y otros profesionales acerca de la realidad de la prostitución. Una superviviente del comercio sexual en Alemania, Huschke Mau , lo expresó así: De hecho, cuando dejé de beber, tuve que dejarlo".

Entonces pareció lógico legalizar los prostíbulos y el proxenetismo, y crear "zonas de tolerancia" en las calles, como la que hay en Leeds. Ésta era la teoría. Pero he visitado una serie de burdeles legales en Nevada, Alemania, Holanda y Australia y he examinado las afirmaciones de los defensores de la legalización y el resultado ha sido que sus argumentos -la base de nuestro debate sobre la prostitución, hoy- sencillamente no se sostienen.

Los efectos de la legalización La legalización de la prostitución en Alemania, Holanda y Australia no ha llevado a una disminución de la violencia, de los índices de VIH o del asesinato de mujeres. En Melbourne me he reunido con la activista de los "derechos de las trabajadoras sexuales" Sabrinna Valisce quien, confrontada con la realidad de la despenalización, ha cambiado, muy a su pesar, de opinión: Lo que comporta la legalización es que los tan cacareados derechos y libertades de los que se dice disfrutan las prostitutas sean reclamados por los propietarios de los prostíbulos y los clientes.

He visitado un pueblo en la India dedicado enteramente a la prostitución y en el que he conocido a un hombre que prostituye a su hija, su hermana, su tía y su madre.

He descubierto que a pesar de lo que digan los defensores de la prostitución, las mujeres y niñas que se dedican a ella proceden la inmensa mayoría de ambientes violentos, muy pobres y marginados. Ni son libres ni empoderadas: También abusos en la prostitución masculina No debemos olvidar que esto sucede también con los chicos. Durante un visita a Los Angeles conocí a Greg, nacido en una familia que tenía conexiones con la mafia. Desde que era muy pequeño había sido objeto de abusos sexuales por parte de hombres poderosos.

En su adolescencia conoció a un proxeneta y fue vendido para ser utilizado sexualmente durante seis años antes de que consiguiera escapar.

Greg rechaza la idea de que vender sexo forme parte de la cultura homosexual. En Amsterdam entrevisté a la mujer que acuñó la frase "prostituta feliz". My Own Story , que había vendido veinte millones de copias en todo el mundo. Pero lo que descubrí durante esa comida es que lo que le dio fama y fortuna fue vender a otras mujeres.

Allí conoce a Kalle, un joven punk sin hogar. A pesar de las sospechas mutuas —parte de la vida en la calle—, se enamoran e intentan construir una vida juntos. Se mudan al pequeño departamento que Irina usa para atender a sus clientes, mientras Kalle intenta encontrar un trabajo.

Incluso un acto extremo. Y habló con Revista Ñ digital sobre su trabajo y sobre cómo una situación fortuita lo llevó a dedicarse a la actuación. Es un punk que no cree en el amor y menos en que realmente alguien pueda quererlo a él.

Doris nos daba libertad y escuchaba nuestras sugerencias sobre algunas escenas. Como decimos los actores, es una de nosotros. Berlín es una ciudad bastante tolerante y tanto la gente que vive en la calle como los inmigrantes ilegales son parte de la imagen de la ciudad. Por supuesto, siempre hay gente que les dice que vayan a conseguir un trabajo, pero generalmente no sucede. Creo que la crisis económica trajo mayor comprensión y que ahora la gente entiende cómo una persona puede terminar viviendo en la calle.

Hoy, en Alemania se ven personas que tienen trabajo pero comen de la basura, porque su sueldo sólo les alcanza para pagar el alquiler.

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Estimada Frau Schwesig, no hace mucho tiempo que he dejado la prostitución: Le contó a la policía que tres hombres y dos mujeres se habían acercado a ella en las calles de su pueblo de origen. Claro que también hay mujeres que deciden que es mejor vender sus cuerpos que abastecer anaqueles en un supermercado. Ella, sin embargo, al poco de empezar la carrera de filosofía en la Universidad Humboldt de Berlíndecidió hacerse prostituta. Muchos se drogaban para mejorar su desempeño sexual y podían durar toda la noche. En primer lugar, porque el lobby pro-prostitución nos intimida desde que escribí la carta, he estado recibiendo desagradables e-mails, llenos de rencor y amenazasy en segundo lugar, porque las mujeres que logramos salir estamos demasiado traumatizadas para hablar. La iniciativa sería estudiada por la plenaria del Senado esta semana. Y que los hombres que abusan prostitutas collblanc follando prostitutas nosotras fueran castigados. El 90 por ciento de los hombres alemanes ya han estado en un burdel. Entre los 19 y los 21 prostitutas felices prostitucion en alemania, Stephani trabajó como autónoma en un burdel. Enel Congreso de la Equidad y las ministras de las Mujeres intentaron presentar una normativa que sometiera a los operadores de los burdeles a una prueba de confiabilidad. Eligió un burdel en el barrio de Wilmersdorfen un distrito del oeste de la capital teutona.

En primer lugar, porque el lobby pro-prostitución nos intimida desde que publiqué la carta recibo e-Mails malvados, he sido insultada y amenazada ; y en segundo lugar, porque las superviventes estamos demasiado traumatizadas para hablar. En la revista "Der Spiegel" hubo recientemente un artículo sobre ello. También muchas mujeres que no se prostituyen se ven afectadas por la prostitución, pues los puteros que son sus maridos, llevan al dormitorio lo que han aprendido en el burdel, es decir, a despreciar a las mujeres, a comprarlas, a torturarlas.

Uno de cada tres lo hace regularmente. Sabe usted lo que pasa por sus mentes, señora Schwesig? Yo lo sé, porque lo he experimentado en la habitación de un prostíbulo, y los hombres que hoy estrechan su mano amablemente, mañana escupen a una prostituta en la cara durante el acto, gozan con su asfixia cuando deben tragarse el esperma y aprenden a sentir placer al torturar mujeres. Por favor, no lo permita! Usted es miembro de la Agencia de Protección a la Infancia, no puede querer que debido al abuso y la violencia, niñas traumatizadas se conviertan en prostitutas, que tengan que experimentar todo aquello de nuevo una y otra vez.

Esa no puede ser su visión! El lobby de la prostitución no habla por nosotras, las prostituidas y exprostituidas! No necesitamos ninguna legalización. No necesitamos a los que sostienen que no queremos registro, ni obligación de usar condón, etc. Y que los hombres que abusan de nosotras fueran castigados.

Necesitamos alternativas, no un desenfreno aun mayor de las destructivas y deshumanizantes fuerzas que se mueven en el barrio rojo y con ello tambien en la sociedad. Querida señora Schwesig, no hace tanto tiempo que lo dejé: No conozco a ninguna prostituta que lo haga libremente.

Todas las mujeres que conozco han sido destruidas en la prostitución. Por favor, abola la prostitución, es inhumana e indigna del ser humano. Entre los 19 y los 21 años, Stephani trabajó como autónoma en un burdel.

Por su habitación pasaron muchos hombres, desde jóvenes con la mayoría de edad recién cumplida hasta ancianos de 80 años. Stephani no es una defensora acérrima de la prostitución, una actividad legalizada en Alemania hace ya tres lustros. Stephani sabe de lo que habla. A los seis meses de entrar en el burdel donde trabajó, fue víctima de una violación. De esto ella se dio cuenta cuando pensó mucho después en el comportamiento de aquel cliente.

Ese hombre dejó de respetar los supuestos acuerdos prostituta-cliente que imperaban en su lugar de trabajo. Ella explica ese trauma apelando a su buena educación. En él cuenta sus experiencias como prostituta.

Sus padres, de tradición cristiana, trabajan en el campo de la salud. Su padre es médico y su madre ejerce como terapeuta en una especialidad reconocida por las autoridades sanitarias germanas. Ella, sin embargo, al poco de empezar la carrera de filosofía en la Universidad Humboldt de Berlín , decidió hacerse prostituta.

Terminaría dejando esos estudios. La prostitución fue una forma de estar en contacto con necesidades humanas, no intelectuales. Schwarzer fue de las voces que se opusieron en su día a la legalización de la prostitución en Alemania, algo que hizo posible en el gobierno del Partido Socialdemócrata de Alemania SPD y Los Verdes que liderara el canciller Gerhard Schröder. Movida por la curiosidad, Stephani fue un día a uno de los encuentros de Hydra. Al ver cómo se llenaban la sala de reuniones, a Stephani se le cayeron muchos estereotipos sobre la prostitución.

Porque aquellas mujeres que tomaban café, comían tostadas de mantequilla con mermelada mientras hablaban de sus hijos o sus vacaciones, Stephani no las identificaba como prostitutas. Por eso llegó a preguntar a una de las organizadoras de la cita:. Dos semanas después de aquella cita, Stephani pedía consejo en Hydra sobre cómo empezar a ejercer la prostitución.

Eligió un burdel en el barrio de Wilmersdorf , en un distrito del oeste de la capital teutona. También se buscó un nombre para trabajar allí: En su casa de citas no se consumía alcohol y estaba abierto hasta las once de la noche.

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